Un pie en cada hemisferio

Ya hicimos una breve reseña en este blog sobre el lugar conocido como la Mitad del Mundo, un monumento de 30 metros de altura situado en San Antonio de Pichincha, a 30 kilómetros de Quito, que marca el punto donde quedó establecida, en el siglo XVIII, la línea del ecuador por científicos franceses, españoles y ecuatorianos, en lo que en aquel momento se denominó la empresa más grande jamás intentada.
En el punto equidistante de los polos de la Tierra, un 2 de Abril de 1979 las autoridades de Pichincha iniciaron la construcción del monumento, reproducción de uno anterior, a base de hierro y cemento, revestido de piedra andesita pulida y recortada que fue extraída del cerro La Marca, último sitio de adoración al sol en el recorrido por el Inty-ñan (camino del sol), donde los antiguos pobladores (pre- incas) celebraban las fiestas del Equinoccio, el 21 de marzo y 23 de septiembre.

El nuevo monumento tiene la misma fisonomía que el anterior, de treinta metros de altura, tres veces mas que el primero, y está coronado por una esfera metálica que representa la Tierra, con sus 5 continentes y sus mares en alto y bajo relieve. Este globo está envuelto de Oriente a Occidente por una cinta también metálica, indicadora de la Línea Ecuatorial, dividiendo a la esfera exactamente en dos mitades. Tiene un peso aproximado de 5 toneladas y 4.5 metros de diámetro.

Este conjunto piramidal cuadrangular tiene cuatro monolitos en los ángulos y sus lados tienen la orientación geográfica de los cuatro puntos cardinales.

Al Norte, una leyenda conmemora al sabio ecuatoriano Pedro Vicente Maldonado, que colaboró estrechamente con la Misión Geodésica del año 1736.
En el lado Oeste observamos una placa dedicada a los dos ilustres españoles que colaboraron en la obra científica de Francia. Aquí se encuentra grabado el escudo de España.
En la cara Sur tenemos una placa de reconocimiento del Gobierno del Ecuador a la obra científica de la Misión Geodésica de Francia. Aquí vemos un grabado del escudo del Ecuador.
Al lado Este del monumento se dedica una placa a los académicos franceses que determinaron las dimensiones de la tierra en el siglo XVIII.
En definitiva, un lugar donde, en ocasiones, las personas y los objetos se quedan sin sombra, y donde podemos tener un pie en el hemisferio norte, y otro en el hemisferio sur… toda una proeza.
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